Allí estaba sin notar presencia alguna y aun así pensando en las mil razones por las que podía estar en dicho lugar. No pretendía tampoco levantarme a averiguar qué sucedía ni donde estaba. No fue necesario, luego de un tiempo (suficiente como para poner en orden mi mente) oí pasos, venían de una habitación cercana. Una chica entro por la puerta en una facha bastante cotidiana a medio vestir, se dirigió muy familiar.
Buenas días Querida, veo que despertaste antes de lo que pensaba. Después de todo no te notas tan cansada como deberías- dijo sonriendo frescamente
La miré algo perdida y solo respondí: Buenos Días- devolviendo su cálida sonrisa
Supongo que tienes hambre igual que yo, de inmediato serviré el desayuno cariño, ve en cuanto te llame. Deseo charlar antes de salir al pueblo- Dijo lanzando un beso, mientras yo pensaba en dos palabras que me fijé de lo que me había dicho: querida y cariño.
Solo asentí con la cabeza, tomé un par de cosas y entré al baño.
¿Quién es? Por lo visto alguien cercano por su manera de hablarme, mirarme... expresarse. Su rostro me era recóndito totalmente, su voz aun más desconocida pero su mirar el más cálido visto en mi vida e imposible de olvidar si antes ya lo hubiese contemplado, y para dejar de lado lo más esencial para mí… lo que me provocó tan solo al verla asomar y sentir en tan larga distancia su leve y cautivador aroma y delicioso respirar.
Por ninguna razón podría dejar aquello de lado, es lejos junto con su mirar, su presencia lo más exquisito que existe, que he visto en mi vida, que he observado…deseando desde el primer segundo verle de cerca y palpar con mi tacto de qué está hecha; poder estar junto a su pecho y oír su inhalar y exhalar, y subir hasta su boca y sentir el hinchamiento y vaciado de su cuerpo… anhelando ser ese aire frío que sale tibio desde su interior.
Vah, mi cabeza sí que está mal… debo de tener sueño aunque no lo sienta porque sí que estoy delirando. No, nada de eso, estoy como nunca antes y mi estomago siente algo enloquecedor de tan solo pensar en haberla visto tan solo un par de minutos. Oh, cielos… debo apresurarme. Ella espera a desayunar, y yo demoro… no quiero hacerla esperar.
Me apresuré y creo que demasiado, ya que al bajar las escaleras me salté el último peldaño sin darme cuenta, ya que la miraba atenta sin sacar mis ojos de ella, y resbalé cayendo de piernas abiertas. Nunca antes había hecho eso y siempre lo había deseado, aunque por lo visto no lo suficiente porque en cada intento fracasaba o me arrepentía. Pero esta vez sin pensar en ello, por estar mirando a esta deslumbrante chica lo he logrado; aunque su expresión no fue alegre sino que preocupada. No importa, yo le sonreí y ella se acercó rápido a tomar mi mano y ayudar a levantarme.
Y no pude evitarlo, cuando ya estuve de pie, tomé su cadera delicadamente acercándola a mí. Ella sonrió y cerró sus ojos mientras sus mejillas ruborizaban y mis labios rozaron los suyos suave y cálidamente. Su ser se desvaneció sobre el mío, en eso tomé su fino cuerpo y lo llevé a sillón donde tomé su rostro y comencé a besarla sin parar, bajando por su cuello y quedándome un momento ahí realizando el deseo de sentir su aroma y su delirante respirar. Ella tomó mi mano acercándola a su abdomen, lo que me produjo algo aún más excitante que terminé en una especie de mareo de placer. Me convertí en una especie de bebedora de su pura, suave y ligera sustancia, envolviéndola en mi maleable cuerpo que la adsorbía creando una mezcla ardiente.
El movimiento de nuestros cuerpos producía un armónico sonido más una candente temperatura que subía a cada segundo, me enloquecía aún más. No comprendía desde cuando un ser me hacía sentir dicha satisfacción, más aún provenientes de una colisión junto a una mujer. Pero debía aceptar, debía abrir mis ojos y con mis manos acariciar lo que a mi lado tenía. Una bellísima mujer de sombríos ojos que se tornaban escarlata mientras el tiempo pasaba y yo la recorría desde su cuello hasta saborear esa sustancia líquida tan deliciosa para mis sentidos que ella secretaba mientras gemía, dicho lapso que pasaba demasiado rápido según mi apreciación, deseaba durara mucho más. Me volvía adicta a dicho contenido y fino envase que lo conservaba en su justa medida.
Me detuve a observar y sentir en toda su magnitud la admirable figura con la que estaba mágicamente enlazada y colisionando de la manera siempre soñada. Estaba impactada, extasiada…. Enajenada sería la palabra correcta.
Creo que mi mirada de volvió algo vacía, me comunicó que así la sentía junto con ver en ella una mala y triste expresión.


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