Aun algo desvalida se paro, miro mis ojos y seco las lagrimas que por ellos caian, y sin alcanzar a tomar aliento el cuerpo ajeno a nosotras nos abrazó fuertemente.
La calidez dilato los compuestos, se fundieron y mezclaron de forma homogénea.
Satisfechas nos miramos, sonreimos y acabó. Aunque en cada rostro decía que esto recién comenzó.
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